|
RESOLUTA MARTA LYNCH ¿Qué te traes luciérnaga? ¿Qué te traes que embistes mis espejos, sin pausa? No es de ti ciertamente esta torpe acrobacia; yo te sé destinada para un rumbo más hábil sobre un verde espacioso en la margen del río; mas, si acaso decides dando giros mortales perecer ante tanta resistencia dorada, mira qué desconcierto: ¡Una luz virtuosa anhelando la sombra!
|